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Cortitos, como su repertorio. Con tipo que nos recuerda a aquel cuarteto del enano del Morera, comienzan la presentación con más fallos que acierto de afinación. Pasodobles pobres, en el primero cantan a lo que sienten por al estar sobre las tablas del Falla. Cuplés poco acertados, también, el segundo de ellos a las inundaciones y riadas, con un remate un tanto pobre. Popurrí surrealista, en calidad de voces, música y letras. La cuarteta final se puede considerar intento (¿fallido?) de homenaje a Miliki.
Valoración: 1/10 |